Los Diseños Universales para el Aprendizaje (DUA) constituyen una metodología inclusiva, con base en la neurociencia, que ayuda a configurar un contexto didáctico que maximiza las oportunidades de aprendizaje de todo el alumnado.

Toman como base la teoría de Donald Hebb, que sostiene que el aprendizaje es un mecanismo de plasticidad sináptica que produce por la activación de redes neuronales afectivas, de reconocimiento y estratégicas.

Los principios de la DUA se orientan a activar estas tres redes. A continuación, analizaremos cómo lograrlo desde el punto de vista didáctico.

Grupo 1: las redes afectivas (por qué aprender)

Las redes que intervienen en las emociones y en la motivación se localizan en el lóbulo frontal, y se activan cuando relacionamos los aprendizajes con los intereses del alumnado o la utilidad que percibe. Para lograrlo, el DUA propone:

Proporcionar múltiples formas de implicación, para permitir que cada persona encuentre su incentivo para el aprendizaje y se sienta motivada en este proceso (Principio 1 del DUA)

Este principio defiende que las personas difieren en la manera de asimilar el aprendizaje. Podemos encontrar un ejemplo de su transposición didáctica en la animación a la lectura. Lo que nos motiva a leer es la vinculación emocional a las historias que contienen los textos. Para mejorar la accesibilidad, se puede acompañar cada lectura con interpretaciones narrativas, con música relacionada con los libros y con investigaciones de aula acerca de las realidades que los inspiran. Con ello, se promueven las emociones positivas asociadas al relato y se facilita su comprensión. ¡No te pierdas cómo lo hacen en este cole!

Grupo 2: redes de reconocimiento (qué se aprende)

Las redes de reconocimiento están localizadas en la parte posterior del cerebro, y se activan cuando integramos la información nueva en patrones de conocimiento anteriores, dando lugar a nuevas conexiones neuronales. Para lograrlo, el DUA propone:

Proporcionar múltiples formas de representación de la nueva información. Así se amplían las oportunidades del alumno para integrarla en su patrones de conocimiento y, con ello, comprenderla (Principio 2 del DUA)

Este principio acepta que es necesario transmitir el mismo mensaje didáctico de varias formas diferentes. De este modo, aseguraremos que más personas lo comprendan. Podemos encontrar un ejemplo de su transposición didáctica en las asambleas de Educación infantil, en las que el propio alumnado explica lo que aprendió el día anterior. Así, la asamblea se convierte en una estrategia cooperativa para la socialización del aprendizaje y representa una nueva oportunidad para que el alumnado que no comprendió, comprenda. Para lograrlo, son sus iguales los que transmiten el conocimiento, y lo hacen con sus palabras, relacionándolo con su vida cotidiana.

Grupo 3: redes estratégicas (cómo se aprende)

Las redes estratégicas están localizadas en los lóbulos frontales del cerebro y se encargan de los parámetros ejecutivos de cualquier tarea. En otras palabras, son las redes que activan las acciones que derivan en el aprendizaje. Para lograrlo, el DUA propone:

Proporcionar múltiples formas de acción y expresión para que cada alumno encuentre la forma de experimentación que mejor se ajuste a sus habilidades estratégicas (Principio 3 del DUA)

Este principio propone ir más allá de la reproducción del conocimiento como cauce de expresión. Encontramos un buen ejemplo de su transposición didáctica en la metodología ABP. Cuando los equipos presentan sus productos de aprendizaje tiene lugar una acción cooperativa que provoca una reacción individual. Vergara (2015) denomina este fenómeno como “Efecto de la cama elástica”. El “rebote” puede canalizarse animando a que cada alumno también muestre su aprendizaje de forma individual, a través de murales, creación de relatos, diseños informáticos, etc.

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